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Breve Historia de la Radiactividad

Autores: José María López Sancho / Esteban Moreno Gómez


Klaproth

1789. Martion Heinrich Klaproth, profesor de química en la Universidad de Berlín, analizaba la pechblenda de las minas de oro de Bohemia y cree descubrir un nuevo metal que añade a los 14 conocidos.

Lo llama uranio en honor de Willian Herschel, que había descubierto el planeta Urano en 1781. En realidad el polvo negro que obtuvo Klaproth era óxido de uranio.
Klaproth
1841. El francés Eugéne Peligot descompone el óxido de uranio de Heinrich y obtiene por primera vez el metal puro. Aplicando las modernas teorías publicadas por Dalton en 1808. Resulta que un átomo de uranio tiene una masa equivalente a 238 átomos de hidrógeno; lo que le convierte en el átomo más pesado en esa época.

1855. El alemán Heinrich Geissler inventó bombas de vacio que podrían producir presiones tan bajas como algunas milésimas de milímetro de mercurio en tubos de vidrio. Heinrich construyó, con ayuda de sus bombas, los primeros tubos de descarga, equivalentes a los que se emplean en la actualidad para anuncios luminosos en diferentes comercios. El aire a presión atmosférica es un buen aislante para conseguir que salte una chispa entre dos electrodos. Es necesario aplicar unos 1000 voltios por milímetro.
Cuando la presión del gas se disminuía al máximo, el tubo permanece oscuro y solo se observa una luminosidad misteriosa en la región opuesta al cátodo.
esquema de la bomba de vacio



Breve Historia de la Radiactividad.
Autores: José María López Sancho / Esteban Moreno Gómez (2007)
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