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MUSEO VIRTUAL DE LA CIENCIA DEL CSIC
Área de Cultura Científica CSIC MINISTERIO DE CIENCIA E INNOVACIÓN CONSEJO SUPERIOR DE INVESTIGACIONES CIENTÍFICAS

Historia del Instituto Rocasolano

Autores: Roberto Moreno / Ana Romero / Fernando Redrajo

Programa Nacional del Fomento de la Cultura Científica.
Proyecto CICYT: CCT003-05-00170 Año 2006
Dirección General de Investigación. MEC
mec

El actual Instituto de Química Física Rocasolano tiene su origen en el Laboratorio de Investigaciones Físicas creado por la Junta para la Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas en 1910. Este laboratorio, al igual que el Museo Nacional de Ciencias Naturales y el Laboratorio de Automática de Leonardo Torres Quevedo, estaba situado en el edificio del Palacio de la Industria en los llamados Altos del Hipódromo.

Siguiendo las memorias publicadas por la JAE el Laboratorio de Investigaciones Físicas se va a estructurar durante los primeros años en torno a cuatro secciones: Metrología, Electricidad, Espectroscopia y Espectrografía, y Química-Física.

A partir de los años 20 se ve que las líneas de trabajo dentro del laboratorio se pueden agrupar en tres: magnetoquímica, obtención de pesos atómicos por métodos físico-químicos y espectroscopia. Estos son los tres pilares en los que se asienta el Centro y cuyos responsables son, respectivamente, Blas Cabrera, también director, Enrique Moles y Miguel Catalán. No hay que olvidar otros dos laboratorios, el de Química Orgánica y el de Química Biológica, dirigidos respectivamente desde 1910 por José Casares y Antonio Medinaveitia, y José Carracito, que aunque ubicados en la Facultad de Farmacia, también forman parte del laboratorio de Investigaciones Físicas.

Esta será la estructura que se mantendrá hasta los años treinta, y en torno a la que se producirá el importante desarrollo que los campos de la física y la química-física sufren a lo largo de este primer tercio de siglo XX. Este desarrollo de la investigación lleva aparejado un gran avance tecnológico que queda reflejado en los aparatos recuperados.

Debido a este crecimiento, pronto comienzan a quedar patentes y a manifestarse las deficiencias de las instalaciones (por problemas de espacio y económicos) que impide llevara buen término las investigaciones.

Todas las carencias del laboratorio van a quedar resueltas con la ayuda de la Fundación Rockefeller, que a través de su programa internacional de la "International Education Board", va a hacer posible la construcción de un edificio "ad hoc" para el desarrollo de la física y la química de nuestro país. Será el día 6 de febrero de 1932 cuando la Junta para la Ampliación de Estudios transfiera oficialmente al estado español el Instituto Nacional de Física y Química, completándose así el proceso de negociaciones llevadas a cabo por José Castillejo, secretario de la JAE, tanto con diversas personalidades de la Fundación Rockefeller que harían posible la llegada del dinero para la construcción y puesta en marcha del edificio, como con las autoridades españolas, en especial Miguel Primo de Rivera, que gestionaría la cesión del suelo para su construcción.

El edificio es singular y único por sus condiciones y características técnicas. Diseñado y construido por los arquitectos Manuel Sánchez Arcas y Luís Lacasa, quienes en 1928 ganaron el primer premio de un concurso al que se presentaron siete proyectos más. Hoy, pese al tiempo transcurrido y al cambio de las técnicas empleadas en investigación, parece ser que sigue cumpliendo con su misión de una manera aceptable. Una vez ganado el concurso, los arquitectos, acompañados de los investigadores Moles y Catalán, recorren por Europa instalaciones similares para recoger, tanto a nivel estructural como de instalaciones, los mayores adelantos entonces conocidos en material de laboratorios para ciencia experimental.

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