Los Romanos

Senadores, centuriones y legionarios romanos

Aunque los romanos habían empezado a conquistar España a fines del siglo III antes de Cristo, parte de ésta, todo el N y el NO quedaban aún libres de su yugo.

Entre 138 y 136 antes de Cristo, Décimo Junio Bruto desencadenó una campaña contra Lusitanos y Galaicos con vistas al control del área de los Vaceos (al N del Duero). También Julio César, entre el 61 y el 60 a. de C., controló el sur de Galecia; pero la verdadera conquista del NO de la Península comienza el 29 y termina el 16 antes de Cristo, con la total sumisión de Cántabros y Astures en las llamadas Guerras Cántabras durante el reinado de Augusto.

Terminada la guerra, se impone a las gentes conquistadas un tributo de estado, se destruyen algunos castros, cuyos habitantes son trasladados a zonas más controlables y se construyen o se adaptan castros nuevos con vistas a la protección de las nuevas vías, poblaciones y recursos.

Los nuevos territorios conquistados pasan a formar parte de una nueva provincia romana, denominada ransduriana, con control directo por parte del estado y su capital se denomina Asturica Augusta, la actual Astorga. Con los veteranos legionarios romanos que han participado en las Guerras Cántabras se funda Emerita Augusta, la actual Mérida, que pasa a ser capital de Lusitania.

Por esta ciudad pasa una via que une el SO de la Peninsula con el NO, denominada Via de la Plata. Terminada la conquista, comienza el asentamiento de los romanos y la sistemática explotación de todos los recursos que brinda la zona, en especial los referentes a la minería del oro. Los romanos ya tenían constancia de la riqueza de la zona en este metal por las joyas indígenas existentes (torques, brazaletes, etc) algunos de cuyos ejemplos han llegado hasta nosotros.

Se piensa que la mayoría de este oro y plata indígenas procedía del bateo de las arenas de los ríos, en especial del Sil y algunos afluentes del Duero en cantidad suficiente como para satisfacer las necesidades de la orfebrería castreña. Los romanos no abandonaron este procedimiento; pero además, sus prospectores remontaron los ríos y encontraron los yacimientos primigenios, explotándolos con diversas técnicas unas romanas y otras heredadas del mundo helenístico. El beneficio del oro en esta zona quedó reservado al estado romano.



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Las Médulas: su estudio enriquece el conocimiento de nuestra historia. Museo Virtual de la Ciencia del CSIC. Sala de Los paisajes arqueológicos.
Autores: Esteban Moreno Gómez / María José Gómez Díaz / José Manuel López Álvarez / Miguel Mocoroa
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