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Excavación Arqueológica

La excavación arqueológica es una actuación sobre un terreno determinado para buscar vestigios y pruebas de estapas históricas pasadas. Antes de excavar en el terreno, se buscan vestigios superficiales, tales como restos cerámicos, líticos, metálicos, etc, que la actuación del hombre (roturación, etc.) o de la naturaleza (erosión, arroyadas, etc) haya hecho aflorar en la tierra.

Para ello, el arqueólogo se vale de la fotografía aérea y posteriormente de la prospección visual sobre el terreno. El resultado positivo de estos dos primeros pasos determina la posterior excavación propiamente dicha.

El arqueólogo debe sacar el máximo provecho de los objetos muebles e inmuebles que aparecen en una excavación, desde tipos de construcción, cerámica, metales, restos de comida, restos de hogares, restos vegetales, monedas, distintos tipos de tierras, etc.
La cerámica aparecida en los yacimientos de la Zona de las Médulas, perteneciente a los asentamientos prerromanos es en su totalidad hecha a mano (no conocían o no usaban el torno de alfarero), mientras que la perteneciente a asentamientos romanos era prácticamente en su totalidad hecha a torno o a molde. Su comparación con las series aparecidas en otros yacimientos similares nos da una datación relativa, pero a veces muy exacta.

A este respecto cabe citar como verdaderos "fósiles guía" algunos tipos cerámicos de las denominadas "Terra Sigillata" y Cerámica de Paredes Finas, ambas cerámica de lujo romanas.

El estudio de los metales, escorias y crisoles nos da una idea de la altura tecnológica que en el campo de la metalurgia poseyeron estas poblaciones. Los Romanos poseían un sistema monetario muy desarrollado, mientras que los Astures no usaban la moneda como objeto de cambio. Las monedas aparecidas en yacimientos arqueológicos nos dan una fecha, pero dada la pervivencia de la moneda acuñada y que ésta era pocas veces retirada y puesta al día, esta fecha es a veces muy relativa y siempre posterior a la propia moneda.

Los restos óseos, y vegetales nos permiten la llamada cronología absoluta basada en el Carbono 14 y en la dendrocronología. Los primeros nos dan también cuenta detallada de la dieta alimenticia de estas poblaciones (animales originados por la caza, la pesca o la ganadería, etc). Los pólenes fósiles que se hallan en la tierra del yacimiento nos dan, además de una idea bastante aproximada del clima que había en la época (especies de clima frío, cálido, etc), del paisaje (bosque, meseta,etc) y también de su dieta alimentícia (especies cultivadas, gramíneas, frutas, etc).

En Prehistoria, el estudio de los pólenes fósiles nos proporciona además una datación relativa (épocas glaciares, interglaciares, etc). Los restos minerales y de rocas aparecidos deben ser interpretados por un geólogo para hallar su procedencia (posible comercio de metales, piedras ornamentales, etc). Todo lo expuesto anteriormente avala la necesidad de que un equipo arqueológico cuente entre sus filas con la mayor cantidad posible de especialistas en todas las materias.



Las Médulas: Su estudio enriquece el conocimiento de nuestra historia. (2002).
Autores: Esteban Moreno Gómez / Mª J. Gómez Díaz / José Manuel López Álvarez / Miguel Mocoroa
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