Mareas vivas y muertas

Figura 1: Mareas vivas por influencia lunar y solar

El Sol también ejerce su atracción sobre el agua de los mares, produciendo otra marea en diferentes momentos. Es fácil ver que en algunos puntos de la órbita de la Tierra ambos efectos se suman, produciéndose las marea vivas. En otros no sólo no se suman sino que se producen dos abultamientos en el agua del mar en diferentes partes del planeta, quedando así disminuido el efecto.

El fenómeno de las mareas nos permite comprender otro impresionante fenómeno: el hecho de que siempre veamos la misma cara de la Luna, a pesar de que ésta gira alrededor de la Tierra.

De la misma manera que la Luna produce mareas en la Tierra, ésta las produce en la Luna. El efecto es que se originan dos abultamientos en la corteza de la Luna.

Figura 2: Mareas vivas y muertas, ambas por la influencia lunar y solar

Estos abultamientos, al desplazarse producen una propagación de la deformación que consume energía. El resultado fue el frenado del giro de la Luna (cuando ésta todavía giraba) hasta dejarla bloqueada de manera que siempre nos enseña la misma cara. Es como si ambos movimientos, rotación y traslación, se hubieran sincronizado.

En realidad existe un efecto que nos permite ver parte de la cara oculta de la Luna: el fenómeno de las libraciones.

Podríamos pensar que la marea que produce la Luna sobre la Tierra también debe frenar su movimiento. Es así, y es más:

No sólo existe una marea de agua sino una deformación en la corteza terrestre debida a la misma fuerza de atracción gravitatoria de la Luna que frena la rotación de la Tierra

También podríamos pensar que el Sol, por la misma razón, tiene que producir mareas de tierra en nuestro planeta, y que estas mareas deben frenar nuestro movimiento. En realidad:

Tanto la Luna como el Sol producen un efecto de frenado que prolonga la duración del día unos 20 segundos por cada millón de años. Cada uno de estos efectos tiende a que nuestra rotación se sincronice con el periodo orbital correspondiente

Con el paso del tiempo el efecto de la Luna nos llevará a un giro sobre nuestro eje de una vuelta cada 28 días, mientras que el Sol nos llevará a un movimiento sincronizado con el año solar: una vuelta cada 365 días. Cuando esto ocurra, una cara de la Tierra siempre estará iluminada por el Sol, en tanto que la otra quedará en la oscuridad. La diferencia de temperaturas será tan pronunciada que el agua de los mares se evaporará, y la vida sería imposible en el planeta, al menos tal como la conocemos hoy.

La fuerza de rozamiento entre el abultamiento de agua que se desplaza, siguiendo la posición de la Luna, y el fondo del océano disipa enormes cantidades de energia que aparecen en forma de calor, de la misma manera que lo hace el freno de una bicicleta cuando las zapatas rozan con la superficie de la llanta. Y, de la misma manera que la bicicleta disminuye su velocidad debido al rozamiento, la Tierra disminuye la velocidad de rotación. Como resultado la duración del día aumenta 20 segundos cada millón de años.

Los resultados de las mareas

La Luna y la Tierra están unidas por fuerzas gravitatorias. Forman un sistema (el sistema Tierra-Luna) y el proceso descrito se comporta como el cuerpo de un patinador que esté girando sobre el hielo. Cuando el patinador extiende los brazos la velocidad de rotación disminuye (conservación del momento angular). De la misma manera cuando la Tierra disminuye su velocidad de rotación la Luna se separa de la Tierra y aumenta su periodo de rotación en torno a nuestro planeta (tercera ley de Kepler).

Se tiene conocimiento de que el día terrestre duró en tiempos pasados tan sólo seis horas y el mes lunar tenía una duración de una semana. En el momento actual estos tiempos se han multiplicado por cuatro debido a las mareas, tanto acuáticas como terrestres.

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